jueves, 19 de septiembre de 2013

La excelencia empresarial en tiempos de crisis



Hablar de excelencia empresarial en estos momentos puede resultar un poco atrevido o incluso pretencioso. Muchas empresas lo están pasando mal, puesto que han disminuido el consumo y el crédito; la competencia cada vez es mayor y el precio se ha convertido en ‘hándicap’ para vender. Ante esta situación, muchos empresarios y directivos se preguntan… ¿En este contexto, cómo puede ser mi empresa excelente? ¿Es posible?
Es posible… La excelencia empresarial no depende sólo del contexto económico, aunque influye, ni de si una empresa es grande o pequeña, sino de cómo está gestionada, de si esa gestión goza de buena salud y de una obsesión continua por la calidad en todas las áreas de la empresa.
Para que una organización sea excelente en su gestión debe incorporar en ella ocho principios básicos, que son:
- Innovación y mejora continua. Las empresas deben cuestionarse continuamente su forma de hacer las cosas, crear oportunidades de mejora e implementar la innovación en cualquier área. Cuando hablo de innovación no sólo me refiero a la I+D sino a cualquier mejora o cambio en beneficio de la organización, en sus productos, en sus servicios, en la manera de relacionarse con el cliente, etcétera.
- Liderazgo. Ejercer un liderazgo con capacidad de visión que sirva de inspiración a los demás y que sea coherente en toda la organización.
- Gestión por procesos y hechos. Es decir, gestionar la organización mediante un conjunto de sistemas, procesos y datos interdependientes e interrelacionados.
- Desarrollo e implicación de las personas. Las personas son el ‘leit motiv’ de una compañía, su activo más importante. Una organización excelente es aquella que permite el desarrollo de sus empleados y los cuida tanto como a sus clientes.
- Orientación al cliente. Esto es, satisfacer sus demandas, comprender sus necesidades presentes y futuras, incluso, esforzarse en exceder sus necesidades y expectativas para lograr su confianza y satisfacción.
- Desarrollo de alianzas. Acordar alianzas que aporten valor y que sean beneficiosas para ambas partes. Alianzas con partners, proveedores, clientes, etc.
- Responsabilidad Social. Implementar acciones socialmente responsables en tres vertientes: Económica, social y medioambiental. Pero estas acciones deben ir más allá del marco legal que establece unos mínimos en este sentido.
- Orientación a resultados. La empresa debe estar orientada a obtener unos resultados que satisfagan a todos los stakeholders de la organización. No sólo me refiero a resultados económicos.

Las empresas que incorporan estos ocho principios son calificables como ‘excelentes’, según todos los modelos de excelencia internacionales, también el de Madrid Excelente. Y son compañías que desarrollando todos estos principios consiguen ser más competitivas a medio y largo plazo, también en estos momentos.
Me enorgullece decir que, a pesar de los momentos difíciles que estamos viviendo, sigue creciendo en la Comunidad de Madrid el número de empresas calificadas como excelentes en su gestión. Vivimos tiempos duros, pero aún hay empresas que no tiran la toalla y se siguen esforzando por hacer las cosas bien, más que bien.
Desde aquí mi más sincera enhorabuena a todas esas empresas, Madrid Excelente o no, que se siguen esforzando por ser cada día mejores y buscan la excelencia. Porque como decía Aristóteles, “somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito”. Y yo añado, a pesar de los momentos difíciles y cualesquiera que sea el contexto.

Tribuna de Alejandra Polacci, directora general de Madrid Excelente, publicada en la revista Dirigentes.

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